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  • María Vasco (Viladecans, 1975) nos recibe con una sonrisa en el gimnasio Holmes Place de Les Corts, donde trabaja como «personal trainer». A pesar de estar atravesando un proceso gripal, mantiene su encuentro con ABC. Las décimas de fiebre no pueden con ella ni apocan el brillo de sus ojos azules. Pura simpatía, como siempre. Hace cuatro años que se retiró, pero sigue manteniendo sus ganas de correr y su ilusión por transmitir sus conocimientos. Han sido 18 años en la elite y hasta que Ruth Beitia ganó el oro el año pasado en los Juegos Olímpicos de Río, era la única atleta española que había logrado una medalla.

    Ya han pasado 17 años desde que María Vasco cruzara tercera la meta en Sidney 2000 tras 20 kilómetros de marcha atlética. «No creo que sea tan fácil lograr otra medalla. La clave está en conseguir una veteranía internacional que aún no se tiene. La gente tiene que darse cuenta de que no es fácil. Cuando llega la gran cita de los Juegos te tiene que salir todo redondo. Hay muchos factores que no dependen de ti. Yo me he sentido muy orgullosa. Y que no se hayan conseguido medallas hasta la de Ruth demuestra que no es tan fácil», explica la exatleta. Para llegar a ese éxito tuvo excesivas trabas, pues la marcha no era un deporte habitual. «De pequeña, los niños que me veían entrenar se reían de mí y Llopart o Josep Marín son una prueba de que, o lo tenías muy claro o era muy fácil tirar la toalla. Pero me apasionaba y me enamoré de este deporte desde que lo vi por la tele. Mi madre me parió para hacer marcha».

    Enlace: abc.es
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